Apoyo de la UITA a protesta global contra McDonald, Genève 26 ottobre 2000

Apoyo de la UITA a protesta global contra McDonald

Desde el 15 de octubre, sindicatos y ONGs de todo el mundo han estado
organizando demostraciones y otras acciones para poner de relieve las
prácticas laborales abusivas llevadas a cabo en la cadena transnacional de
restaurantes, McDonald’s. Las protestas continuarán hasta fines de octubre.
La última ronda de acciones que tuvieron como objetivo al gigante de las
hamburguesas se originaron cuando el Comité Industrial Cristiano de Hong
Kong (HKCIC, un grupo en pro de los derechos laborales que trabaja
estrechamente con las afiliadas de la UITA en la Confederación de
sindicatos de Hong Kong) puso al descubierto masivas violaciones a los
derechos laborales en City Toys, en Shenzhen. City Toys fabrica juguetes
por contrato para Simon Marketing, una compañía comercializadora y
proveedora a la que McDonald’s le compra muchos millones de juguetes que
forman parte integral de su estrategia promocional global.

En la planta de Shenzhen, HKCIC encontró 2.000 trabajadores, la mayoría de
los cuales eran mujeres jóvenes, que trabajaban un número ilimitado de
horas por un jornal fijo de US$ 3 por día. El tiempo extra no remunerado -
que frecuentemente se extendía hasta las primeras horas de la mañana - era
una de las características típicas de las condiciones laborales de estos
trabajadores/as sin contrato o seguro. Para compensar el elevado índice de
rotación de los empleados/as, la fábrica había tomado trabajadores jóvenes
menores de 16 años de edad.

Cuando se publicó la noticia en el Morning Post de Hong Kong, el día 27 de
agosto, McDonald’s negó primeramente las acusaciones afirmando que tenía un
"Código de Conducta" empresarial y un sistema regular de monitoreo
independiente de ese código. City Toys respondió despidiendo a los
empleados menores de edad e intentando evitar que se comunicaran con los
investigadores. Cuando una auditoría de la compañía confirmó la verdad del
informe realizado por HKCIC/Morning Post, McDonald’s se deshizo del
problema despidiendo al proveedor - y a los niños.

En una carta al presidente y PDE de McDonald’s, Jack Greenberg, el 8 de
setiembre, la UITA denunció esta conducta irresponsable, exigiendo que se
brindara "atención y apoyo" a los trabajadores menores de edad y señalando
que "simplemente cambiar las órdenes a otro contratista no resolvería el
tema de la responsabilidad mayor de la compañía" (la correspondencia entre
la UITA y McDonald's está disponible aquí). Mcdonald’s respondió declarando
que la compañía "apoya totalmente la decisión de nuestros proveedores de
suspender toda la producción de juguetes para McDonald’s de la planta de
City Toys en China" y salmodiando: "Tomamos nuestro Código de Conducta
seriamente, como lo demuestran nuestras acciones".

Se pueden sacar tres conclusiones de este asunto. Primero, las prácticas
laborales abusivas de las compañías de juguetes en el sur de China no deben
sorprender a nadie. City Toys tiene un largo historial de abuso de los
empleados, incluidos informes documentados de salvajes golpizas por parte
de los guardias de seguridad en Shenzhen, publicados hace dos años. Una
investigación más amplia realizada por HKCIC sobre diez contratistas de
juguetes para McDonald’s en China confirmaron que los salarios bajos, el
tiempo extra forzoso, las malas condiciones de salud y seguridad en la
planta de la fábrica, las malas condiciones de vida, el empleo de
trabajadores sin contratos y una total falta de transparencia en la
contabilidad respecto al cálculo de salarios, son la norma en lugar de la
excepción. No hace falta decir que los trabajadores de China tienen
prohibido organizarse en sindicatos, un hecho muy conocido que parece
habérseles escapado solamente a aquellos que escriben la copia publicitaria
para el código que monitorea la industria.

Segundo, el procedimiento de monitoreo – para el que McDonald’s paga a la
firma SGS de origen suizo – en McDonald’s es similar a los otros esquemas
de monitoreo que se han convertido en componente establecido de los
ejercicios de relaciones públicas. En ausencia de una organización sindical
independiente y del explícito reconocimiento de este derecho por parte de
los empleadores, los Códigos de Conducta son insignificantes. De las diez
fábricas de la encuesta de HKCIC, 4 de ellas entrenaban a los
trabajadores/as y falsificaban documentos para que pasaran el ejercicio de
monitoreo. SGS, líder en el sector de monitoreo de códigos, no tenía que
buscar mucho para encontrar evidencias de abusos laborales masivos, sin
embargo, sus auditores no vieron nada. PriceWaterhouse Coopers, otra
importante empresa verificadora del "cumplimiento de los contratistas
globales" se ha distinguido por pasar por alto las semanas laborales de
hasta 79 horas, documentadas en tarjetas de asistencia de la propia
compañía, así como carcinógenos en el lugar de trabajo, en fábricas
asiáticas de ropa durante sus auditorías regulares.

Tercero, la contratación externa de la producción de juguetes, a través de
un complejo sistema de intermediarios – como el sistema de franquicias que
McDonald’s ha utilizado con tanto éxito en sus restaurantes – ha sido
empleado sistemáticamente para desviar las críticas del público, derrotar
los esfuerzos de sindicalización y evadir la responsabilidad empresarial a
nivel internacional. Con unas pocas notables excepciones, la UITA y sus
afiliadas conocen a McDonald’s como una compañía fervientemente
antisindical que considera a los sindicatos como la amenaza número uno para
el interés empresarial. En los últimos dos años, hemos visto a la compañía
desplegar enormes recursos financieros para destruir a los sindicatos de
Canadá y Rusia. Cuando todo lo demás falló, McDonald´s cerró las
concesionarias antes que reconocer el derecho legalmente sostenido de los
trabajadores a formar un sindicato. En Alemania, la compañía se alió con un
sindicato notoriamente amarillo, con un pasado nacional-socialista con el
fin de colocar candidatos con apoyo empresarial en el grupo de los
trabajadores del organismo bipartito que administra el fondo de accidentes
para trabajadores/as del sector alimentación y restaurantes. Los intentos
organizativos en Indonesia han sido obstruidos mediante el despido de
dirigentes y activistas. En resumen, McDonald’s ha internacionalizado las
prácticas empresariales y técnicas antisindicales de estilo estadounidense,
con consecuencias negativas para los trabajadores del sector catering y
para la sociedad en su totalidad.

La vergonzosa explotación de los trabajadores de China para producir
juguetes infantiles – facilitada por los poderes policiales del estado
chino así como por la oposición fundamental a los derechos sindicales – es
sólo una parte de un problema mayor. McDonald’s, si se consideran los
restaurantes en concesión junto con las unidades de propiedad directa, es
hoy en día uno de los mayores empleadores del mundo. Sin embargo, a la
amplia mayoría de aquellos que lucen el uniforme McDonald’s se les niega
sistemáticamente el derecho fundamental a organizarse y negociar en forma
colectiva. El cambio vendrá para McDonald’s, cuando como empresario global
con responsabilidades globales, reconozca este derecho en todas sus
operaciones internacionales. Ningún Código de Conducta puede sustituir el
reconocimiento sindical a escala mundial.